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martes, 8 de marzo de 2011

El plagio: implicaciones para estudiantes, docentes e instituciones educativas

En otros artículos del blog he tratado algunos aspectos del plagio y sus implicaciones en la formación de niñas, niños, jóvenes y personas adultas. Lamentablemente, este flagelo se da en todos los niveles educativos y ocurre con mayor o menor complacencia del personal docente y las instituciones educativas. No obstante, en esta ocasión traigo el tema de nuevo a comentario debido al último escándalo en Alemania y el mundo académico, por la supuesta comisión de plagio del Ministro de Defensa de Alemania, Karl Theodor zu Guttenberg, en su tesis de Doctorado en Derecho, que defendió y aprobó con los máximos honores que se conceden a ese grado académico en el 2007, en la universidad de Bayreuth.

Entre las tristes consecuencias para el Sr. zu Guttenberg, además de la anulación de su título de Doctorado y la vergüenza ante la comunidad académica, están su renuncia al cargo de Ministro de Defensa, la lesión irreparable de su imagen pública ‒ pues era considerado uno de los mejores políticos alemanes en ejercicio de un importante cargo‒ y, con ello, de la posibilidad de ser el sucesor de la actual Canciller de ese país, Ángela Merkel.

Según los comunicados de prensa que revisé, se encontró suficiente evidencia de plagio en su tesis doctoral, para iniciar una investigación a fondo sobre su caso en la Universidad de Bayreuth, donde fue aprobada sin reservas como un trabajo de excelencia académica.

Como podrán observar, las consecuencias de este hecho van mucho más allá de la tragedia personal que hoy enfrenta zu Guttenberg, sólo unos días atrás Doctor en Derecho y ministro “estrella” del gabinete de Merkel. También, la Universidad de Bayreuth está en un auténtico problema de credibilidad ante la comunidad académica. De alguna manera, todas las personas profesionales e instituciones de educación superior del mundo nos vemos emplazadas por este hecho. El fenómeno del plagio debe ser atendido como una prioridad en el sistema educativo en general; pero, especialmente, en las universidades, porque en ellas se faculta y licencia a las personas para que ejerzan profesiones que van a afectar las vidas de quienes requieran de su concurso y servicios. Pero, como si no fuera suficiente, la tragedia de zu Guttenberg también ha puesto en jaque la credibilidad del gobierno de Alemania.

Como docente universitaria, me consta la magnitud que está cobrando este problema. Pese a ello, vacíos en la normativa de las universidades y limitaciones objetivas para detectar y corregir esa práctica en las asignaciones académicas, desgastan la ética y los principios fundamentales de la formación en educación superior: el desarrollo de la integridad intelectual, así como de la capacidad de pensamiento propio, crítico, autónomo y socialmente responsable.

El problema del plagio en educación superior es complejo y tiene diversas causas. Entre ellas, nos hemos referido a las deficiencias que arrastra el estudiantado de su formación en educación general básica; en particular, las dificultades para leer y escribir correctamente. La masificación y mercantilización de la educación superior han tenido como consecuencias no deseadas y no previstas, la pérdida de calidad de la formación profesional, la reducción de los tiempos para los procesos educativos y la producción rutinaria de actividades de enseñanza de bajo impacto en el aprendizaje, que, no obstante, permiten aprobar los cursos.

Otra causa es la falta de profesionalización del personal académico en las universidades públicas y privadas, donde docentes sin la debida formación en docencia universitaria y sin experiencia, no cuentan con los conocimientos, el tiempo y los recursos necesarios para orientar a una población estudiantil interesada en pasar los cursos y graduarse lo antes posible, aunque ello implique no aprender como corresponde los conocimientos, actitudes, habilidades y destrezas necesarias para el apropiado y responsable ejercicio de la profesión. Una consecuencia de este fenómeno es la creciente pérdida de valor de los grados académicos. En la actualidad, los títulos no dicen mucho sobre cuán acreditada está una persona para el ejercicio de la profesión; por ello, el sector empleador recurre a otros mecanismos, como entrevistas, pruebas de idoneidad profesional en la práctica, y la credibilidad de la universidad de procedencia.

Estudiantes con una pobre formación profesional no pueden hacer un trabajo de graduación del nivel que los grados académicos de licenciatura, maestría y doctorado requieren. Este problema se agrava con las serias debilidades del profesorado en investigación, pues en las universidades la prioridad es la docencia y ella consume la mayor parte de los recursos financieros, quedando poco o nada para la investigación y, menos aún, para la acción social.

Querámoslo o no, la calidad no es gratis, ni ocurre por “arte de magia” o “buenas intenciones”. La recuperación de la calidad de la formación universitaria tiene hoy un alto costo social, porque permitimos que se deteriorara durante 30 años, sin reparar que el daño tendría un efecto multiplicador con el paso del tiempo y nos iba a pasar tan onerosa factura…

Muchas de nuestras niñas, niños, jóvenes y estudiantes universitarios plagian porque no tienen opción, no tienen tiempo, no tienen valores, y no cuentan con las condiciones y la debida asesoría para orientar su desarrollo en las instituciones educativas. Otros, muy pocos, lo hacen por desconocimiento e ingenuidad. Por ello, hicimos referencia a Tupera.com, que es producción de jóvenes costarricenses interesados por ofrecer a docentes y estudiantes un software en línea de uso libre para hacer referencias bibliográficas en formato APA.

Les facilito un enlace donde encontrarán varias herramientas en Internet para detectar el plagio. Espero les sean de utilidad, pero no olviden que quedan los libros, revistas, periódicos y demás fuentes bibliográficas impresas…

Tengo la esperanza de que esta triste historia de resonancia mundial nos invite a la reflexión sobre el problema del plagio y sus nefastas implicaciones en la vida de las personas que lo comenten, las instituciones educativas, el profesorado y la sociedad. Sin duda, nadie quiere estar en el lugar de zu Guttenberg, ni en la posición del Tribunal asesor de su tesis y de las autoridades de la Universidad de Bayreuth. Dicen que la mayor sabiduría es aprender de la experiencia ajena… ¿Qué les parece?