sábado, 31 de agosto de 2013

Formación inicial y en servicio del profesorado: un tema pendiente en el sistema educativo nacional

La formación inicial y en servicio del personal docente en todos los niveles educativos constituye un “tema interminable” en el país, similar al que tenemos en materia de infraestructura vial, caminos vecinales y puentes… Hasta ahora, pese a muchos esfuerzos y recursos invertidos, no encontramos como nación salidas razonables y sostenibles que contribuyan de manera pronta y precisa a solventar los problemas endémicos en esos ámbitos. Se suma a nuestra frustración que contamos con gran cantidad de resultados de investigación y profesionales altamente capacitados en las disciplinas que involucran esas áreas estratégicas para el desarrollo nacional. Ante esta realidad, parece que la única respuesta a las preguntas de fondo sobre la persistencia de esas situaciones, que nos acongojan y afectan como ciudadanía todos los días, es que no hay voluntad política, ni existe un  marco de referencia ético en la toma de decisiones al respecto.

En relación con la formación inicial y en servicio del personal docente de los niveles de preescolar, primaria y secundaria, los últimos informes Estado de la Educación (2011, 2013) insisten en que es una tarea que sigue pendiente en el país, pese a que su adecuado abordaje resolvería, en buena medida, muchos de los problemas de calidad, pertinencia y equidad de la educación a lo largo y ancho del país. 

En cuanto a la formación inicial, el III Informe Estado de la Educación (2011), destaca que su calidad es determinante en las características y resultados del proceso educativo; no obstante, es poco actualizada, diversa y no existen mecanismos de control de los programas universitarios, en particular, en las universidades privadas. En cuanto a la formación en servicio o continuada, ese mismo informe indica que la oferta es amplia, pero dispersa y poco articulada. Al respecto, el IV Informe Estado de la Educación (2013) señala que pese a los esfuerzos y logros, persisten las inconsistencias en desarrollo profesional del personal docente; entre ellas:
  1. Una participación parcial y heterogénea del personal docente. 
  2. La capacitación no responde a diagnósticos y sólo un 22% de la población docente bajo estudio reportó haber participado en alguna consulta de este tipo para planificar el desarrollo profesional. 
  3. No hay un debido acompañamiento ni seguimiento de los procesos de capacitación. 
  4. Las actividades de formación son puntuales y de corta duración, pese a que uno de los factores que determinan la calidad de esos procesos es, precisamente, su duración… (p. 377).


Como verán, los esfuerzos hechos hasta ahora en el país en todas las instancias que participan en la formación inicial y continuada del personal docente resultan insuficientes para solventar las necesidades detectadas y alcanzar el nivel que se requiere para favorecer los cambios estructurales, pedagógicos, administrativos y de calidad general que se necesitan en la educación nacional.

Ante evidencias de esta magnitud es indispensable llamar la atención de la ciudadanía sobre la forma en la que se toman decisiones en el país en  temas de interés nacional, cuya incidencia en el rumbo y desarrollo en el corto, mediano y largo plazo son incuestionables. ¿Qué hacen el Consejo Superior de Educación, el Consejo Nacional de Rectores (CONARE) y el Consejo Nacional de Enseñanza Superior Universitaria Privada (CONESUP) con respecto a la formación inicial y en servicio del personal docente en todos los niveles?, ¿qué hace el Ministerio de Educación Pública (MEP) para garantizar la calidad del personal docente y administrativo que contrata y su formación en servicio o continuada? A estas preguntas debemos sumar otra, no menos relevante: ¿cómo se aprovechan los resultados de los informes Estado de la Educación para solventar los problemas de la educación nacional en general y, en particular, los hallazgos sobre la formación inicial y el desarrollo profesional en el sector?

Ante la realidad expuesta en el III y IV Informe Estado de la Educación, y frente a las contundentes evidencias sobre las principales debilidades de la formación inicial y en servicio del personal docente a escala nacional, no se puede argumentar desconocimiento y hacer caso omiso de sus hallazgos y propuestas de solución sólo representa ineficiencia e ineficacia; peor aún, incompetencia técnica y administrativa en todas las instancias que deberían velar por el buen curso de la Educación nacional. No quiero pensar que es otro el fondo del problema… Como profesional de la educación, pero, sobre todo, como ciudadana, espero que quienes tienen en sus manos la toma de decisiones en Educación hacen su mejor esfuerzo y tienen como norte el desarrollo del país, a través de más y mejores oportunidades de formación para niños, niñas, jóvenes y personas adultas en todo el territorio nacional.

Les invito a revisar los informes Estado de la Educación de 2011 y 2013, en relación con el tema de la formación inicial y en servicio de personal docente en el país y que reflexionen sobre sus hallazgos y propuestas de solución. Al igual que el "puente de la platina" y otros tristes ejemplos de incompetencia en el planeamiento, control y mantenimiento de infraestructura vial en el país, no podemos seguir haciendo inversión en puentes Bailey, montándolos y desmontándolos como si esa tarea fuera gratis y resolviera los problemas reales que nos aquejan. Ante fondos públicos, siempre escasos, se deben proponer las mejores y más eficientes formas de uso de los recursos. Si existe el conocimiento y hay dinero que no se puede ni debe despilfarrar, no hay justificación para soluciones a medias, parches y salidas fáciles... ¿Qué les parece?

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