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miércoles, 30 de abril de 2014

Temas de fondo en Educación del Plan de Gobierno del Partido Acción Ciudadana


El Partido Acción Ciudadana (PAC) ganó las elecciones el pasado 6 de abril en segunda ronda electoral. En una campaña inédita, marcada por una ruptura con la forma de hacer política que prevaleció en el país en los últimos 30 años, el pueblo costarricense optó por darle la oportunidad de gobernar a un partido relativamente nuevo y ajeno en su constitución a la marca histórica de la Revolución Civil de 1948.

En un escenario donde politólogos, economistas y otras personas expertas en el campo de las Ciencias Sociales confesaban no tener respuestas para pronosticar cómo terminaría la contienda electoral, hubo consenso en la tesis de que la ciudadanía quería un cambio sustancial con respecto de las prácticas y desempeño de los partidos tradicionales, en particular, del que había tenido el poder los últimos ocho años: Liberación Nacional.

El país, malherido por la corrupción generalizada, la penetración de la economía perversa, la mala gestión estatal y la crisis manifiesta en áreas estratégicas como infraestructura vial, salud, educación, seguridad ciudadana, desarrollo económico sostenible y reducción de la pobreza, pasó a manos del nuevo gobierno en medio de una huelga total del Magisterio Nacional, producto de la pésima implementación de un nuevo sistema informático de pago de salarios; situación que resulta inconcebible a estas alturas del desarrollo del software y del uso generalizado de este tipo de sistemas que, ciertamente, deja muchas dudas y sospechas que van desde la incompetencia y la negligencia administrativa hasta la conspiración, dependiendo de qué tan perspicaz sea cada quien…

Resulta innegable que el nuevo gobierno comienza con serios problemas heredados de dos pésimas administraciones del partido Liberación Nacional: Arias Sánchez (2006-2010) y Chinchilla Miranda (2010-2014), donde la infraestructura vial y los sectores educación y salud son los primeros intervenidos por parte de las nuevas autoridades. Estos hechos, así como otros tantos, enfrentan a una ciudadanía desencantada, que de regreso a la realidad cotidiana y más allá de la fase mágica del proceso electoral, donde las ilusiones y esperanzas de un buen gobierno resurgieron, se topa con la triste realidad de un país destartalado y en una crisis total profunda, cuyas instituciones enfrentan serios problemas de gestión y corrupción que demandan una atención cuidadosa, pero contundente de la nueva administración.

Ante estos hechos, es evidente que la tarea del nuevo gobierno no es fácil en ningún sentido y creo que esta administración ya marca –y marcará aún más– la historia nacional, pues tiene la tarea de revertir macrotendencias políticas, ideológicas y socioeconómicas distorsionadas entronizadas, cuya factura política se le pasa en forma temprana por parte de los gremios, grupos de presión e incluso en la Asamblea Legislativa, donde viejas y añejas figuras de la política nacional ocupan curules y se enfrentan para obstaculizar el avance del país. Así las cosas, una labor de por sí compleja, se complejiza aún más y desafía al gobierno a enfrentar fenómenos no deseados y no previstos en distintos niveles que le van a restar tiempo, recursos y energía a la atención de los graves problemas nacionales.

Como mencionamos, la educación pública es uno de los sectores más socavados y malheridos del país y su mejora atraviesa todo el sector, desde las condiciones laborales y salariales del magisterio hasta la política educativa, el currículo y las transformaciones en la enseñanza y el aprendizaje necesarias para revertir los problemas endémicos de la deserción y el bajo rendimiento académico; ambos fenómenos evidencias innegables de la pérdida sostenida de calidad, pertinencia y equidad del sistema de educación nacional en las últimas décadas.

En espera de que la nueva administración logre empezar a trabajar en su programa de gobierno pronto, aprovecho esta ocasión para enumerar algunos aspectos de la propuesta del PAC, orientados a garantizar una educación de calidad, donde destacan los siguientes:

  • Creación de centros educativos de primera calidad en las zonas de mayor pobreza, para utilizar la educación como mecanismo de movilidad social.
  • Centros Comunitarios Inteligentes (CECI) para aumentar el acceso a la Internet.
  • Atención a las personas con necesidades educativas especiales y población talentosa.
  • Convivencia en los centros educativos y atención a la violencia entre el estudiantado.
  • Atención integral de los problemas de deserción, bajo rendimiento académico y repitencia.
  • Alfabetización tecnológica.
  • Aseguramiento de la calidad de la educación pública y privada.
  • Revisión de los sistemas de formación, selección, reclutamiento y evaluación del personal docente.
  • Despolitización de la educación pública.
  • Flexibilización curricular y articulación del sistema.
  • Enfoque pedagógico constructivista.
  • Fortalecimiento de la enseñanza de una segunda lengua.
  • Infraestructura educativa: mejor ejecución presupuestaria, aumentar el presupuesto y mejorar la gestión en esta materia:
  1. Priorizar la inversión del 1% en calidad de la infraestructura, construcción y estrategia de mantenimiento.
  2. Cubrir al menos el 65% del déficit actual en infraestructura escolar en 4 años.
  3. Agilizar los procesos de contratación de obras.
  4. Capacitación a las Juntas de Educación.


Esta propuesta, en términos generales, muestra que el nuevo gobierno tiene claramente identificadas las principales debilidades del sistema educativo nacional, y también que para solventarlas se requiere de un abordaje paralelo de problemas nacionales como: la corrupción, el desarrollo económico sostenible y la reducción de la desigualdad socioeconómica y de oportunidades.

Dentro de la complejidad que entraña la propuesta general, creo que los siguientes componentes son fundamentales para lograrla:
  • Revisión de los sistemas de formación, selección, reclutamiento y evaluación del personal docente.
  • Despolitización de la educación pública.
  • Flexibilización curricular y articulación del sistema.
  • Enfoque pedagógico constructivista.

Es innegable que la formación del personal docente, tanto la inicial como en servicio, es clave para garantizar la calidad de la educación pública, pero es insuficiente si no se la acompaña de claridad pedagógica y de la respectiva transformación del currículo y el encadenamiento lógico del sistema de formación, desde preescolar hasta la educación superior, que ello implica. La propuesta del enfoque pedagógico constructivista supone una transformación tan radical y profunda, que requiere del concurso de todos los sectores involucrados: universidades públicas y privadas, el Ministerio de Educación Pública (MEP), el sector productivo y, por supuesto, la sociedad como principal interesada y beneficiaria de esa transformación, que pondría a Costa Rica a la altura de los tiempos en materia educativa.

Como requisito de la contratación y el adecuado desarrollo profesional del profesorado y quienes tienen a su cargo la administración del sector educativo está la evaluación del desempeño, pues es el único mecanismo que permite identificar debilidades, fortalezas y, en consecuencia, áreas de mejora.

El MEP no puede ser un botín político, sino uno de los ministerios más especializados y de mayor capacidad y competencia profesional del país. Su despolitización es una condición indispensable para implementar cualquier mejora, independientemente del enfoque pedagógico de que se trate.

Ahora bien, el cambio propuesto es tan radical que requiere de la redacción de una política educativa nueva y, lo más difícil, de su implementación a escala nacional. Desde esta perspectiva, el gobierno no puede hacer estos cambios en aislamiento y soledad… debe buscar las vinculaciones necesarias con los sectores mencionados, para dejar las bases para que el proceso comience, que tomará al menos una década en estar listo para beneficio del país. Como verán, este gobierno tomó la dura y responsable decisión de invertir recursos y trabajo en un proyecto que no rendirá frutos políticos en el corto plazo, pero que marcará el destino del país en los próximos 50 años y, en consecuencia, en el futuro de nuestra nación.

La valentía y la decisión del nuevo gobierno nos ofrecen una oportunidad que no podemos dejar pasar como país ni como testigos y protagonistas del momento histórico que nos corresponde vivir. Ahora, lo que queda por ver es si como ciudadanas y ciudadanos le daremos el apoyo necesario a la nueva administración, y si los sectores históricamente responsables de estas transformaciones están dispuestos a asumir la cuota de responsabilidad y de trabajo que les corresponde. Tengo la esperanza de que la sabiduría de nuestro pueblo al apostar por el cambio en las pasadas elecciones, también se exprese en el apoyo que la educación nacional requiere ante un proyecto lúcido, coherente y posible. ¿Qué les parece?

domingo, 26 de julio de 2009

Plagio, parafraseo y “rincón del vago”: la Generación Red y los desafíos de la educación costarricense

Espero que el receso de medio año les haya permitido un merecido descanso y la recuperación de la energía necesaria para emprender la segunda parte del curso lectivo de 2009. En medio de la pandemia de la gripe AH1N1, el caos vial y la situación política convulsa en la región, debido a la compleja cadena de eventos del último mes en Honduras, la reflexión, el análisis profundo y la necesidad de identificar puntos de encuentro entre las demandas sociales y las respuestas gubernamentales e institucionales cobran relevancia en un escenario local, regional y global caracterizado por la ingobernabilidad.

A finales de la década de 1980, un teórico de la última generación de la
Escuela de Frankfurt, Claus Offe, escribió dos libros extraordinarios por su capacidad explicativa y el tema que trataron: el Estado en la fase del Capitalismo tardío y su capacidad para “hacer política” en un contexto radicalmente distinto al de la Era Industrial y el Estado Benefactor. Los libros se titulan: Contradicciones en el Estado de Bienestar (1990) y Partidos políticos y nuevos movimientos sociales (1992). En ambos textos, Offe trabaja con un concepto novedoso entonces: la ingobernabilidad, entendida como la “sobrecarga en la demanda política” sobre el Estado, en un contexto de “sobrecarga en la demanda económica”, conocida como inflación. Creo que quienes trabajamos en educación debemos revisarlos hoy, a la luz de dos décadas “perdidas” en el mundo contemporáneo, en términos de desarrollo humano y económico, y de estabilidad político-social .

El desbalance entre la capacidad del Estado para satisfacer las demandas sociales y atender las presiones del sector privado hace que nuestras sociedades se vuelvan cada vez más proclives a la “desintegración, la quiebra y el caos” (Offe, 1990, p. 154). Lamentablemente, esta predicción de Offe de hace veinte años se ha cumplido en muchos países y regiones. Centroamérica y Costa Rica, no son la excepción. Las fallas sistemáticas del Estado en el sistema democrático y su incapacidad para articular la lógica político-administrativa necesaria para hacer un balance entre el “bien común” –lo público– y la “libertad individual” –lo privado–, cada vez son más evidentes y profundas. Ejemplos de ello son la última crisis financiera global y la pérdida creciente de credibilidad en los partidos políticos y la política, que se traduce en una escasa participación de la ciudadanía en los asuntos públicos y en la abstención masiva al voto en los procesos electorales.

Se preguntarán qué relación hay entre un problema generalizado en el ámbito político-económico y la educación. Si me permiten, creo que la relación es directa porque la educación es un bien público, que está regido por la institucionalidad que avala el Estado y, en consecuencia, por el sistema de regulación y legislación que da al país el carácter mismo de nación. A partir de la Constitución Política, se declara la educación como un derecho de la ciudadanía, protegido y garantizado por el Estado costarricense.

Con la educación ha ocurrido lo mismo que con otras demandas sociales, cuya satisfacción es fundamental para garantizar la estabilidad, el desarrollo general y el bien común, entre ellas: la salud, el acceso al trabajo, la estabilidad laboral, salarios dignos, la seguridad ciudadana, el acceso a la vivienda y pensiones decorosas. Desde la década de 1990, crece la sobrecarga de las demandas educativas sobre el sistema de educación pública, que el Estado costarricense no logra satisfacer por los mecanismos tradicionales –ya desgastados por limitaciones históricas propias, a las que se suman carencias que no fueron subsanadas en el momento oportuno. La erradicación de la pobreza material y cultural en el país es una batalla que se pierde todos los días… Sólo basta ver los sucesos de los noticiarios y algunos programas de entretenimiento nacionales y extranjeros de alta audiencia, para encontrar ejemplos dramáticos de ello.

Al igual que nuestras carreteras y puentes, la educación pública ha sufrido un largo período de abandono e indiferencia política y ciudadana. Ante la sistemática evidencia de nuestras carencias y fracasos en el sistema educativo público, culpamos a la familia, a la economía, al gobierno de ayer, de hoy y de mañana, al “descalabro” de la juventud e, incluso, a Internet. La Generación Red, a la que pertenecen las personas que nacieron a partir de 1990, es la perjudicada directa; pero, los afectados indirectos somos muchos: la sociedad costarricense como un todo.

Ante la situación de crisis generalizada y de “crisis en el manejo de la crisis”, entendida como la incapacidad de encontrar soluciones viables y duraderas desde el Estado para recuperar la “estabilidad” (Offe, 1990), debemos reconocer que las viejas fórmulas y las prácticas del pasado resultan inadecuadas o, en el mejor de los casos, parciales. Este tipo de respuesta de las instancias gubernamentales tiene un apelativo popular de vieja data en nuestro país: “parches”. La buena noticia es que los “parches” ya no sirven, porque la profundidad y magnitud de los problemas que hoy nos aquejan hacen que las soluciones basadas en la inmediatez, simplistas, no planificadas y cortoplacistas, simplemente ya no funcionen. Recuerden lo que duraron las reparaciones recientes y las placas metálicas sobre el puente del río Virilla en la autopista General Cañas.

En relación con lo anterior, en educación enfrentamos un problema de “vieja data”, que se ha generalizado en todas las fases del sistema educativo del país: el plagio. Nuestros niños, niñas, jóvenes y adultos ven “normal” la práctica de “copiar y pegar” de Internet, libros, periódicos, revistas o cualquier otra fuente para hacer sus trabajos y deberes académicos, sin referencia alguna. Pero eso no es lo peor, lo más aterrador es que muchos de sus maestros, maestras, profesores y profesoras califican esos trabajos copiados textualmente y sin referencias con 10… Entonces, ¿qué se dañó tan profundamente en la educación costarricense? ¿Qué implicaciones tiene la generalización de esta práctica en el proceso de enseñanza y aprendizaje, en la formación general y universitaria?, ¿qué hacer al respecto?

Creo que hay varios factores que se deben considerar para dar una solución integral a un problema tan complejo, que se relaciona con diferentes factores: la brecha digital, el enfoque pedagógico y curricular del sistema educativo público, la formación de formadores, la pauperización de la profesión docente, la formación en servicio del profesorado, la falta de investigación y la carencia de mecanismos de supervisión y control. Por la complejidad y dificultades implícitas de los componentes del plagio mencionados, voy a tratar cada uno de ellos por separado en diferentes entregas en este blog. La idea es motivar la reflexión y discutir las implicaciones de este fenómeno en términos de la calidad, la pertinencia y la equidad de la educación en el país.

Como les mencioné, los “parches” ya no son una opción razonable y lo que está en juego es el futuro del país. A mi parecer, el plagio se relaciona con lo académico pero lo trasciende, ya que es el resultado de una visión de mundo y valores contemporáneos que deben movernos a la reflexión y a encontrar respuestas para revertir prácticas generalizadas en el sistema educativo nacional que deterioran la inteligencia y la psique, y lesionan los cimientos de la sociabilidad.

La siguiente entrega tratará la brecha digital y sus implicaciones en la proliferación del plagio y el deterioro creciente de la educación nacional, especialmente en las universidades, en los niveles de grado y posgrado. Para mí es especialmente importante conocer su experiencia al respecto y cómo han abordado el problema en su trabajo docente, así que sus comentarios serán de gran utilidad para orientar el análisis y la discusión sobre un problema de esa magnitud y características, que tiene implicaciones nefastas para nuestro sistema educativo y el país.



Referencias bibliográficas

Offe, C. (1990). Contradicciones en el Estado del Bienestar. Madrid: Alianza Universidad.

Offe, C. (1992). Partidos políticos y nuevos movimientos sociales. Madrid: Sistema.

martes, 23 de junio de 2009

Perplejidades y enigmas de la educación contemporánea

Comentamos en ocasiones anteriores algunas de las principales limitaciones de la educación contemporánea para responder a las demandas educativas de la Sociedad del Conocimiento y la Información (SIC). Entre ellas referimos las inconsistencias epistemológicas y teóricas que subyacen al proyecto educativo nacional, así como problemas paralelos relacionados con la formación de formadores, el modelo de administración y la gestión del sistema educativo público, la anomia social que caracteriza nuestro tiempo y la pérdida de sentido de la educación para nuestros niños, niñas y jóvenes.

Los avances en el conocimiento sobre la sociedad y la persona, producto de los aportes de la Sociología y la Psicología, ya mostraron ampliamente la importancia de los procesos de socialización primaria y secundaria, para el adecuado desarrollo psicológico y social. Al respecto, la educación juega un papel crucial en la conformación de la persona como sujeto social, capaz de insertarse en el contexto sociocultural e histórico que le corresponde vivir. Entre más educación recibe la persona, mayores son sus posibilidades de alcanzar el éxito social y personal.

Normalmente se relaciona la educación con las oportunidades laborales, pero ella se vincula también -quizá más de lo que pensamos-, con las posibilidades de crecimiento y maduración personal. Como demostró Piaget (2001), inteligencia y afectividad son parte de un mismo proceso, donde el ser humano se constituye como tal y, en consecuencia, selecciona y justifica sus actuaciones ante sí misma y quienes le rodean. Entre mayor educación y conocimientos adquiere la persona, más probable es que tome mejores decisiones que le afectan directamente y a otros, en particular a su familia. Mucho del descalabro social de nuestro tiempo se explica en parte, por la pérdida de significación de la educación en el nivel personal (Taberner, 2008).

El énfasis en una visión superficial, utilitaria y mediocre del conocimiento y la cultura ha llevado a tomar decisiones nefastas para la educación, como: el acortamiento de los tiempos de formación, el énfasis en los contenidos, el acento de la memorización en el aprendizaje y la tendencia a convertir los valores socio-culturales en un contenido más del currículo. Sólo la vivencia auténtica y reflexiva del conocimiento y del acervo cultural permiten su integración y elaboración cognoscitiva y afectiva.

Dos de las necesidades declaradas a escala planetaria son mejorar el acceso y la calidad de la educación; no obstante, sus causas siguen sin ser atendidas: el enfoque epistemológico y teórico, la formación inicial y en servicio de formadores, y la integración de las TIC en los procesos de enseñanza, aprendizaje y gestión de la educación. Entre ellas, el cambio epistemológico y teórico es fundamental, pues de ello depende que se superen los enfoques tradicional-transmisionista y conductista del currículo, la enseñanza y el aprendizaje.

A nuestro parecer, mientras prevalezca una visión tradicional-transmisionista y conductista de la enseñanza y el aprendizaje, se mantendrá una estructura burocrática de las organizaciones educativas y viceversa. Los enfoques pedagógicos emergentes, como el constructivista, el cognitivo y el sociocultural no son viables en estructuras organizativas burocráticas, cuyos esquemas de gestión son la estandarización, el control formal, la predicción de los procesos -en esencia rutinarios-, y la evaluación estereotipada. Ahora bien, ¿qué debe cambiar primero?: el enfoque epistemológico y teórico de la educación o la organización del sistema educativo costarricense, que incide en los niveles público y privado, desde primaria hasta la educación superior.

Como bien señala la teoría, pese a que la respuesta es obvia, no encontramos el norte. Debe cambiar la organización primero, porque de lo contrario todo intento de innovación en el nivel educativo será inútil. Creo que la experiencia de nuestro sistema educativo en la década de 1990, específicamente desde 1994, con la Política Educativa hacia el Siglo XXI, en 2002 con el Plan Educativo 2002-2006, el proyecto del gobierno de Abel Pacheco sobre el Relanzamiento de la Educación y el Plan de Acción de la Educación para Todos 2003-2015, son una muestra de que el enfoque está equivocado: el cambio pedagógico no tiene futuro, si no cambia primero la estructura y organización del sistema educativo .

Como dijera Marx para el caso del sistema filosófico de Hegel, la visión que ha primado hasta ahora en el país sobre el cambio en educación hay que “ponerla de cabeza”. Debemos empezar por el principio: crear un sistema educativo con una estructura y organización coherentes con los enfoques epistemológicos y teóricos emergentes de la educación. De continuar esa perspectiva, seguiremos “lloviendo sobre mojado”. ¿Qué opinan ustedes? ¿Será posible conservar el vino nuevo en odres viejos?


Referencias bibliográficas

Piaget, J. (2001). Inteligencia y afectividad. Argentina: Aique.
Taberner, J. (2008). Sociología y educación. El sistema educativo en sociedades modernas: funciones, cambios y conflictos. Madrid: Tecnos.

martes, 19 de mayo de 2009

Innovación y desarrollo en Costa Rica gracias al binomio creatividad-educación

La semana pasada recibimos la honrosa noticia de que estudiantes costarricenses de nivel de secundaria, de colegios técnicos públicos recibieron cinco premios en la Feria Internacional de Ciencia e Ingeniería de Intel, que se llevó a cabo en Nevada, EUA. Este logro tiene un valor enorme para el país, porque se premian sólo diez proyectos, entre 1225 que se exhiben en esa feria.
Los detalles pueden encontrarlos en el periódico La Nación: http://www.nacion.com/ln_ee/2009/mayo/15/aldea1966224.html.

Cuando vi un reportaje que hizo un canal nacional en Reno, me llamó la atención la actitud y comentarios de las muchachas y muchachos costarricenses que participaron en la Feria. Al respecto, quisiera destacar su actitud, motivación y su visión de la ciencia y la tecnología, así como la reiterada referencia al apoyo de sus padres, madres y docentes como elementos clave en sus logros académicos y en el desarrollo de sus proyectos. Esto confirma que el papel de la familia y el involucramiento proactivo de las instituciones educativas y del profesorado son esenciales en la formación académica de nuestras niñas, niños y jóvenes.

Creo que para toda la ciudadanía, al igual que para mí, fue refrescante una noticia de este tipo, porque eventos como este hacen un paréntesis en el acontecer del día a día, donde nos enteramos que muchos de nuestros jóvenes están involucrados en actos vandálicos, delincuencia y violencia sin sentido. Esto muestra que el sistema educativo público costarricense con el apoyo de empresas como Intel, dedicadas al desarrollo de conocimiento científico y tecnología de punta, está en condiciones de ofrecer a nuestras niñas, niños y jóvenes alternativas para encontrar en la educación placer, crecimiento personal e intelectual y un futuro promisorio.

Como bien decía don Mario Benedetti ‒cuya muerte nos duele a todos, en particular a quienes hemos tenido el placer y el privilegio de leer sus novelas, cuentos y poemas‒, los seres humanos somos muy buenos haciendo recuento de lo que no tenemos, pero no lo somos tanto cuando se trata de lo que efectivamente tenemos y es nuestro. Por eso, mi reconocimiento, agradecimiento y una sincera felicitación a las familias, muchachas, muchachos y docentes que hicieron que Costa Rica protagonizara una hermosa y esperanzadora noticia.

Ojalá que muchos de nuestros niños, niñas y jóvenes, perdidos entre la desesperanza y tentados por el facilismo y el desprecio por su propia vida y la de los demás, encuentren en el ejemplo de estos muchachos y muchachas, una oportunidad para recuperar sus vidas y la esperanza en la educación. A pesar de las deficiencias que tiene nuestro sistema educativo público, es una oportunidad que bien aprovechada marca grandes diferencias en la calidad de vida y el desarrollo de las personas.

A las muchachas y muchachos premiados:

Mabellín Fallas, Fabiola Bogantes y Yaoska Hernández, estudiantes del Colegio Técnico de San Sebastián.
Sayder Palacios, Robert Tomas y Ronny Pérez, graduados del Técnico Don Bosco.
Yéssica Elizondo, Edwin Xioo y Cynthia Fernández, del Colegio Científico de Puntarenas.
Rolando Retana, estudiante del Colegio Técnico Don Bosco.

Para ellos, nuestra gratitud, felicitaciones y los mejores deseos para un futuro marcado por la innovación y la creatividad. Que su ejemplo nos lleve a reflexionar sobre el país que queremos y el futuro que construimos hoy, de la mano de nuestros niños, niñas y jóvenes.