miércoles, 29 de septiembre de 2010

Influencia del ambiente en la creatividad

Como mencionamos en el comentario anterior, la creatividad es un tema que recientemente empieza a estudiarse en sus múltiples dimensiones y complejidad. Desde los comienzos de la investigación al respecto, surgió la suposición de que las personas creativas se ven influenciadas por su entorno social y cultural. A esta escuela se le conoce como los “ambientalistas”. Entre sus representantes más importantes destacan dos, fuertemente influenciados por la Teoría Cognitiva: Teresa Amabile, experta en Administración de Negocios de la Universidad de Harvard, creadora del modelo componencial (The social psychology of creativity, 1983) y Mihály Csíkszentmihályi, psicólogo y creador del modelo de sistemas (Creatividad: El fluir de la psicología del descubrimiento y la invención, 1998) (Velasco, 2007).

Los resultados de investigación de Amabile indican que existe una fuerte conexión entre motivación y creatividad, por lo que ambientes culturales y sociales estimulantes favorecen la actividad creadora. Opina que la solución de problemas, independientemente de su naturaleza, requiere de un entorno que reúna las condiciones necesarias para que las personas se comprometan con la búsqueda de soluciones innovadoras y pongan en juego su bagaje y experiencia personal para encontrar una respuesta plausible. Es común que las personas creativas tengan un alto nivel de motivación intrínseca; pero, las limitaciones extrínsecas derivadas del ambiente socio-cultural pueden inhibirla y, en consecuencia, actúan como obstáculos de la actividad creadora. La conclusión es que las características personales y socioculturales convergen para favorecer o dificultar la creatividad y la innovación.

La motivación extrínseca debe ser informativa y facultar a las personas para que desarrollen su pensamiento de manera autónoma y libre, de la mejor forma posible. El control y manipulación de la actuación de las personas ha mostrado ser contraproducente para la creatividad. De ahí la dificultad de armonizar la influencia del entorno socio-cultural con la actividad creadora, tanto individual como grupal, desde el enfoque conductista (Velasco, 2007).

Para Csíkszentmihályi, el problema de fondo de la creatividad subyace en la visión y valoración social que se haga de ella; es decir, sólo es posible cuando convergen personas capaces de ser creativas y entornos socioculturales que reconocen sus actuaciones como tales. Esto indicaría que el aspecto más importante es el medio ambiente, ya que de sus características y condiciones, favorables o no a la actividad creativa, dependerán las oportunidades reales de las personas para ser creativas. Desde esta perspectiva, las características psicológicas y cognitivas individuales pesan mucho menos que el ambiente en la ecuación de la creatividad.

Amabile propone una convergencia entre individuos creativos y entornos favorables a la creatividad. Csíkszentmihályi plantea que sólo cuando los ambientes socioculturales son capaces de propiciar la creatividad, ésta va a darse en personas creativas. La primera tiene un enfoque psicosocial; el segundo, sociológico.

Como verán, ambas posiciones son interesantes porque nos ponen frente a dos niveles críticos de la creatividad: las condiciones particulares de las personas creativas, que se reflejan en características psicológicas, cognitivas y emocionales; así como ciertas condiciones socioculturales o ambientales, que deben darse para que la creatividad prospere. Al margen del peso que tengan estos elementos en la ecuación de la creatividad, lo que parece incuestionable es que ambos “pesan”… De ser así, la familia, la comunidad y, por supuesto, las instituciones educativas ‒en tanto lugares privilegiados de socialización y desarrollo de las personas en los niveles subjetivo, intersubjetivo y cognitivo‒ juegan un papel crucial en la promoción de la creatividad. Pero, igualmente, son importantes los medios de comunicación y los diversos ambientes que las personas experimentan a lo largo de sus vidas, en particular, en el trabajo.

Hoy, sabemos con certeza que entornos socioculturales económica, emocional, intelectual y moralmente pobres tienen un efecto devastador en la psique y la inteligencia humana; por el contrario, personas que nacen y crecen en ambientes con estabilidad familiar, emocional y económica, donde hay espacios para el desarrollo cognitivo y cultural tienen más posibilidades de alcanzar un nivel intelectual elevado y una vida más feliz y plena. La pobreza, sumada al deterioro de las funciones básicas de la familia nuclear y a la pérdida de calidad de la educación a la que acceden niños, niñas y jóvenes, ciertamente, no nos ofrece un panorama satisfactorio para desarrollar el talento y la creatividad.

Si bien el fenómeno es complejo y requiere de soluciones integrales, es incuestionable que el sistema educativo puede contribuir de manera efectiva y eficaz al desarrollo de la creatividad, pero ello implica un desafío sin precedentes en la historia de la Educación como la conocemos desde la Era Moderna: romper con la visión fabril, la estructura organizativa y la cultura burocrática, y superar las funciones de diferenciación-segregación de la enseñanza y el aprendizaje; es decir, superar la educación masiva y masificada.

¿Creen que tal cosa sería posible?; y, de serlo, ¿qué cambios y dónde se necesitarían?, ¿cómo y en qué medida habría que implementarlos…?

Referencias bibliográficas

Velasco, Patricia. (2007). Psicología y creatividad: una revisión histórica. Venezuela: Fondo Editorial de Humanidades.

martes, 31 de agosto de 2010

Creatividad y personas creativas: algunas características

La importancia que se da en la actualidad a la innovación y al desarrollo de ideas y productos nuevos ha aumentado la preocupación por fomentar la creatividad en el sistema educativo. Sabemos que no hay innovación sin creatividad; no obstante, todavía no tenemos suficiente claridad sobre qué son estos fenómenos y cuál es su relación. Por ello, me parece importante hacer algunas acotaciones al respecto, para identificar aspectos que las limitan o favorecen en Educación en general y en el país en particular.

Si se hace un recorrido histórico, encontramos que en la Antigüedad clásica estaba prohibida la creatividad en el arte, porque se creía que el ser humano debía ‘copiar’ la realidad y representar el mundo como lo habían establecido los dioses. De hecho, no existía una palabra en griego para la creatividad. Pese a esta visión, aún hoy quedamos fascinados con las esculturas que se conservan de ese período, caracterizadas por un realismo extraordinario, en el que, sin embargo, nos encontramos cara a cara con la creatividad humana: la expresión de los rostros, las posiciones y gestos de las esculturas, fueran dioses o mortales, son extraordinarios. El rostro de la Venus de Milo, la diosa Atenea y sus múltiples versiones, así como los dioses griegos llenan día tras día el Museo del Louvre y es una experiencia que millones de personas de todo el mundo desean tener, porque su fama no es gratuita. Pese a los logros de los artistas de ese período, la consigna con la que hicieron su trabajo fue ‘copiar’ y no ‘recrear’ o ‘reinventar’ la realidad.

En la Edad Media prevaleció la tesis de que los artistas debían ‘copiar’ la realidad, dejando la creatividad nuevamente prohibida, ya que era una cualidad exclusiva de Dios. Pese a las férreas ideas y prohibiciones a la creatividad, en este período destaca el desarrollo de la perspectiva en pintura, que ofreció obras mucho más ‘realistas’ y bellas en el sentido clásico. Después de prodigios como Leonardo da Vinci y Miguel Ángel, cuyos trabajos en pintura y escultura son considerados obras maestras por su belleza, perfección técnica y el carácter creativo e innovador de sus representaciones, la noción de creatividad fue ganando otros territorios y se atribuyó a artes como la música y la literatura.

En el siglo XIX, se atribuyó esa condición a inventores y científicos, y se amplió a todas las formas de expresión cultural, pero no fue hasta la segunda mitad del siglo XX que la creatividad empezó a ser estudiada por científicos sociales, particularmente del campo de la Psicología, donde destacan los aportes del estadounidense Joy Paul Guilford, con sus obras: Creativity (1950), The structure of intellect (1959) y The nature of human intelligence (1967). Carl Rogers, también investigó el fenómeno y en 1954 escribió un artículo titulado Hacia una Teoría de la Creatividad.

A estos investigadores siguieron otros, y se logró identificar características de la creatividad, donde destacaban las personales, el ambiente, el proceso de creación, el acto y el objeto creativo. En este comentario me voy a referir a algunas de las características personales, porque nos permite llegar al objetivo que nos propusimos inicialmente. En un comentario posterior voy a referirme al ambiente.

Respecto de las personas creativas, se han identificado características comunes: la búsqueda de la auto-realización, la persistencia, la originalidad, la autonomía, así como el pensamiento bisociativo y divergente, entre las más importantes. Sin importar el área de que se trate, la persona creativa se caracteriza por un conocimiento vasto y profundo de su campo de trabajo. Esto rompió con el mito de que la creatividad es una especie de evento que ocurre “mágicamente”; por el contrario, la creatividad es el resultado de la actividad de personas que tienen un amplio conocimiento y dominio avanzado de su campo de interés. No podríamos imaginar a una persona connotada en literatura que no sepa escribir apropiadamente, o alguien que escriba música sin conocer el lenguaje de la música y tocar bien algún instrumento musical. Mozart era un virtuoso de los instrumentos de teclado y del violín; Bach del clavecín, el violín y la viola gamba; Beethoven del órgano, el piano, el violín y el violonchelo.

Edgar Alan Poe fue un estudioso de su arte y escribió un ensayo medular sobre su experiencia y visión del acto creativo en literatura: La filosofía de la composición (1840), donde relata el proceso que le llevó a la composición de una de sus obras poéticas más importantes, El cuervo. Vincent van Gogh hizo cientos de bosquejos mentales y reales de sus obras, y también escribió sobre su acto creativo, en particular en las cartas que remitía a su hermano y protector, Theo. Esto indicaría que algunos creadores razonan y reflexionan sobre su propio proceso creativo, pero otros relatan que lo hacen por medio de ‘revelaciones’ o ‘inspiraciones’ que les han acontecido mientras hacían un acto trivial, como descansar, dormir o leer el periódico. Estas experiencias revelan que el acto creativo ocurre de maneras diversas, que pueden ser conscientes o inconscientes, pero que no sucede en personas que no tienen, como señalamos, un amplio y profundo conocimiento de su campo o área de interés.

La creatividad es posible sólo en personas conocedoras, comprometidas, trabajadoras y estudiosas, capaces de elevarse sobre lo convencional para crear e innovar. Hay que conocer el territorio, para distanciarse de él y apreciarlo desde una perspectiva distinta. Esto nos sucede de manera natural cuando hacemos un largo viaje y nos ausentamos de nuestro entorno familiar por algún tiempo. El nuevo lugar nos sorprende y nos absorbe porque todo es desconocido, pero, paralelamente, lo evaluamos desde nuestras experiencias previas; entonces, recuperamos el entorno familiar y lo ‘miramos’ con nuevos ojos, revalorándolo, reconsiderándolo, reinterpretándolo… Tal vez eso explique el ‘mal de patria’… el caso es que regresamos a nuestro país o ciudad con una perspectiva nueva de lo que antes nos fuera indiferente.

Un sistema educativo como el costarricense, basado en contenidos excesivos y homogéneos, donde se privilegia la habilidad cognitiva de la memoria, es poco probable que favorezca la creatividad en el estudiantado. Nuestras niñas, niños y jóvenes están atrapados en un sistema educativo masivo y masificador, donde la creatividad es sistemáticamente sofocada… ¡Ay de aquéllos que sean creativos, porque van a perder los exámenes y reprobar los cursos! Muchas de nuestras mejores mentes son expulsadas del sistema educativo, porque las limitan y asfixian sus docentes y los contenidos aburridos, excesivos, fragmentados, estereotipados y poco estimulantes. Una inteligencia creativa, se verá asediada en el sistema educativo público que prevalece en nuestro país.

Muchas personas creativas tienen serios problemas de conducta y adaptación dentro de sistemas educativos orientados a desarrollar inteligencias promedio, actitudes promedio y notas promedio… Una conclusión evidente de las características de las personas creativas es que requieren tiempo para profundizar sus conocimientos, así como asesoría y recursos para desarrollar su talento. Obligar a estas personas a adaptarse a un sistema educativo que es indiferente al talento y la creatividad, masivo y masificador, es cruel en el nivel personal y poco rentable para la sociedad.

Promover la creatividad y desarrollar el talento en el sistema educativo público costarricense exige cambios tan profundos y radicales en todos los niveles, que parece imposible, a pesar del discurso oficial al respecto. Para empezar, habría que transformar de manera radical el enfoque del currículum, la formación inicial y en servicio del profesorado, los términos de contratación y evaluación del desempeño del personal docente y directivo, la cantidad de estudiantes por aula, y hacer una gran inversión en recursos y medios para favorecer la enseñanza y el aprendizaje; pero, principalmente, como condición previa tendría que cambiar en forma radical la estructura organizativa y la administración del MEP.


Es evidente que esos cambios demandarían no un 8% del PIB para la educación, sino mucho más, quizá el doble para empezar… Lamentablemente, esa parece ser una meta imposible de cumplir, cuando el país muestra serias deficiencias estructurales en las finanzas públicas y en la ejecución del gasto de los escasos recursos disponibles. De suerte que hay recursos para pagarle $ 50,000 mensuales al entrenador de la Selección Nacional de Fútbol. Nos queda la esperanza.